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Como el fin de semana se prestaba para tal fin, fue así que nos juntamos un pequeño grupo y bajo la atenta supervisión de quien sería nuestro guía para tal curso, Alberto Hung, montañista experimentado de Camycam y aspirante a guía de montaña en Huaraz, una persona con bastante experiencia en el tema; nos dirigimos muy temprano el sábado a la escuela de roca en Canchacalla, la cual se encuentra a la altura del Km.47 de la carretera central, a unos 300 metros del peaje de Corcona en Huarochirí. Llegamos a nuestro destino y tras una breve caminata nos alojamos en el sector denominada "La Quinta" para iniciar el curso que duraría dos días. Alberto nos repartió a cada uno un arnés, un casco, un cordino y un mosquetón. Como primer paso debiamos aprender bien los principales nudos que se suelen hacer en escalada o rapel. Fue así que Alberto nos empezó a enseñar desde el más simple que es la "gaza" para pasar luego al "ocho", el "ocho doble" y como coser un ocho doble al arnés (básico para cuando se va de primero en una escalada en roca). Vinieron otros nudos como el "pescador", el "pescador doble" y el "pruzik" (ideal como medida de seguridad para rapelar), por último nos enseñó el "ballestrinque" (para anclarnos en cualquier lugar) y el "medio ballestrinque" para dar cuerda al compañero cuando sube o baja.
La idea del aprendizaje de nudos es primordial, ya que si no se hacen dichos nudos correctamente tanto nosotros como nuestros compañeros de escalada estarían en grave peligro de caer y sufrir accidentes. Una vez entendida la importancia de los nudos y haberlos practicado bajo la supervisión de Alberto, lo siguiente que nos enseñó fue como armar una "reunión", la cual consiste en encontrar un lugar estable y mediante "empotradores" o "friends" armamos dos puntos de apoyo para hacer un triangulo de fuerzas, una vez armado eso debemos anclarnos en uno de los dos puntos que consideremos más seguros a fin de no caer, pasamos la cuerda por el mosquetón del triangulo y ya nuestro compañero puede empezar a subir con total, seguridad hasta reunirse con nosotros en la "reunión" que armamos. La cantidad de equipo básico para practicar la escalada es impresionante pero es necesaria ya que sin este equipo hacer algo que es divertido se puede tornar en muy peligroso. La tarde caía y había que buscar refugio en la montaña así que subimos hasta Chaupimarca el cual fue un antiguo cementerio pre-inca, en el lugar aún se aprecian pequeñas construcciones de roca bastante deterioradas ya por el paso del tiempo. Encontramos un lugar plano y nos establecimos ahí, armamos una fogata y cocinamos algo, la niebla iba rodeandonos y cerca de las 10:30pm nos fuimos a dormir estirando nuestros sleepings y esperando que esa noche nomás no lloviera para evitar mojarnos.
La mañana siguiente nos levantamos temprano y preparamos el desayuno, levantamos todo y preparamos nuestras mochilas para bajar y proseguir con el curso tomando algunas rutas de escalada para seguir practicando lo ya aprendido hasta ahora. Armando nuestro punto de reunión y aprender a confiar en él al dejarnos sostener sólo por nuestro anclaje y permanecer suspendidos en el aire, al principio cuesta soltarse pero cuando vez que no pasa nada puedes estar tranquilo bastante rato colgado con las manos libres para manipular la cuerda para ayudar a subir o bajar a tus compañeros. La escalada es una actividad muy divertida e interesante siempre y cuando se sigan las normas básicas de seguridad y al final del domingo por la tarde nuestro curso con Alberto Hung terminó y tuvimos que enrumbar nuevamente hacia Lima con el objetivo de seguir practicando la escalada ya sea en la palestra en el Base Camp o en Canchacalla los fines de semana.
Comienza un nuevo año y no podía empezar de otra manera sino con una ruta exigente, una ruta que había sido postergada en otras oportunidades, la cual decían que no se podría hacer si es que no se está bien preparado, que si la ruta a Rapagna es exigente llegar a Putca es cosa de locos. Pues, haciendo a un lado esos mitos nos juntamos 5 aguerridos y tercos caminantes con el único fin de hacer Putca y Rapagna en un solo día. Nos dirigimos rumbo a San Mateo el sábado por la noche para pernoctar y salir muy temprano rumbo a Rio Blanco. El hospedaje "Las Américas" sería nuestro lugar de descanso pero este colapsó debido a que ese mismo día Aire Puro haría la ruta clásica a Rapagna. Felizmente conseguimos cuartos y fuimos al Chez Víctor a comer algo y a coordinar todo lo relacionado a la ruta del dia siguiente. Nos levantamos 4.30am y preparamos todo para tomar el colectivo a Rio Blanco a las 5am e iniciar nuestra ruta 5.30am cual lo planeado, el día de a pocos empezaba a aclarar dejando atrás las penumbras de la noche y el ascenso por la trocha carrozable empezaba y tras un hora de caminata llegamos al punto donde empieza el desvio hacia la Quebrada Chueco, no sin antes cruzar palabra con el Sr. Carhuavilca Carlos quien estaba compañado de su perro "Picaro", su cabaña está justo al termino de la trocha carrozable. Nos despedimos y seguimos nuestro camino hacia el bosque de piedras donde descansamos un rato y aprovechamos para tomar más fotos del lugar, hacia buen clima y apenas empezaba la mañana.
Enrumbamos por la quebrada Chueco siguiendo el camino tradicional hacia la laguna Rapagna, conforme ibamos avanzando el sol empezaba a posarse sobre nuestras cabezas, el cielo empezaba a despejarse y seguimos caminando hacia la última parte donde se aprecia el último tramo en subida que lleva hacia el mirador de Rapagna, nosotros optamos por tomar el camino de la izquierda y subir con rumbo a la otra laguna del lugar, menos bonita y más alta que Rapagna y poco frecuentada por los visitantes del lugar que apenas, ibamos subiendo cuando un pastor nos empezó a pasar la voz, no sabiamos que quería asi que me acerque a él, iba acompañado de tres perros que no dejaban de ladrarme, me presente y me dijo que era Don Carlos, el dueño del lugar, el mismisimo Don Carlos del cual tantas veces había leído en anteriores relatos, le dije que estábamos yendo a Putca a lo cual pensó que éramos unos caminantes despitados que en nuestro intento de ir a Rapagna habíamos equivocado el camino, me dijo que siguiera el cauce del rio por la izquierda y que llegaríamos a la laguna sin problema, nos despedimos y Don Carlos se dirigió a Rapagna y nosotros a seguir nuestro camino a Putca. Si bien caminar a Rapagna no representa mucho esfuerzo en lo personal subir el último tramo a Putca si requiere de un poco más de esfuerzo pero la ruta no es complicada felizmente, el clima iba variando apareciendo lluvias moderadas que iban y venían, y el camino a Putca se iba tornando cada vez más lento por el cansancio de la caminata. Seguiamos avanzando y tras cerca de hora y media de camino divisamos un pastor con perros en lo alto de un cerro y cuando se nos acercó era Don Carlos quien nos decía que estaba volviendo de Putca y que ya faltaba poco... me sorprendió ver como una persona de la edad de Don Carlos haya ido a Rapagna y luego a Putca y que nos haya dado alcance y nosotros ni siquiera habíamos llegado aún a la laguna.
Continuamos el último tramo el cual es una zona descampada y plana y empezó a caer una fuerte lluvia la cual obligó a abrigarnos bien, la temperatura bajó drásticamente y las manos se enfriaron rápido así que a ponernos guantes y avanzar hacia la laguna, felizmente la lluvia no duró mucho y el cielo se volvió a despejar aliviando el último tramo aunque metros más adelante nos topamos con un torito que no nos dejaba de mirar con algo de curiosidad, seguimos avanzando y el torito felizmente se alejó de nosotros dandonos paso para continuar nuestro camino, unos minutos más y la laguna estaba ante nosotros, llegamos al mediodía exactamente, el sol caía sobre nuestras cabezas y pudimos contemplar el lugar sin lluvias ni neblinas, comimos un poco y descansamos luego de tan ardua caminata, permanecimos casi media hora en el lugar y a regresar nuevamente, el camino en bajada siempre se hace más fácil y las piernas caminan aliviadas sabiendo que no habrá mas esfuerzo. Llegamos al desvio a Putca cerca de la 1.30pm y pudimos ir a Rapagna incluso pero preferimos dejarlo para otro momento, nos despedimos de Don Carlos quien estaba en el lugar como esperándonos no sin antes agradecerle por su ayuda y con la promesa de regresar por el lugar a seguir contemplando tan bello lugar y visitarlo. Seguimos nuestro camino a Rio Blanco y llegamos a la carretera a las 3pm, tomamos un colectivo a San Mateo y la combi a Chosica, comimos algo y luego enrumbamos hacia Lima cansados pero satisfechos por haber logrado llegar a Putca e incluso con tiempo de sobra para ir a Rapagna lo cual se hará en otra oportunidad.